lunes, 21 de marzo de 2016
Un proyecto por construir
Ayer el Real Madrid hizo un partido realmente bueno, sobre todo si tenemos en cuenta sus anteriores choques y las sensaciones que arrojaban al terminar cada encuentro. 4-0 al Sevilla, que pudieron ser más, pero también pudimos haber encajado alguno, si no hubiera sido por el sensacional portero 'tico' Keylor Navas. Si a eso le añadimos que el equipo andaluz viajó a Madrid con varias bajas y que no ha ganado en toda la competición un partido fuera de casa, removemos el cocktail y como resultado el sabor del partido es dulce con ligeros toques de amargor, que no disipa la desconfianza para lo que se viene encima. Aún así, Zidane me está convenciendo paso a paso. Deja a los jugadores que peor están en el banco y saca al cesped a los que realmente se lo merecen. Es un comienzo. Para personalizar un poco, hablo de James e Isco, los cuales han decepcionado con su actitud pasiva, mientras Casemiro, Danilo o Lucas Vázquez están dando un plus que mantiene al resto activo. Me gusta que el entrenador no atienda al valor del jugador por su ficha anual y sí por su rendimiento físico global. ¡Bravo Zizou!
A pesar de todo, sólo un arrebato de coraje, intensidad y orden puede hacer que saquemos los 3 puntos en el próximo choque liguero ante el Barça en el Camp Nou. De ser humilde es reconocer que el equipo blaugrana está en un mejor momento que el nuestro y es absolutamente favorito para cualquier torneo que dispute. Sin embargo también hay que reconocer la evidencia de que en Liga, se suceden los favores arbitrales jornada tras jornada, unas veces les sirve para hacer el camino cuesta abajo y otras resultan determinantes en el resultado. En cambio al conjunto blanco no veo que le favorezcan tanto, si acaso nos penalizan. Soy un madridista acérrimo, pero soy bastante más sincero y creo que una persona imparcial y extranjera que viera todos los partidos de los dos equipos, notaría diferencias contrastadas en el arbitraje. Se puede probar, sólo hay que contabilizar los fallos del colegiado. También es sabido que nuestro presidente y club no caen muy bien en ciertos sectores de la RFEF, La Liga y la prensa. No interesa airearlo. Si bien es cierto que el Real Madrid es culpable de dejarse puntos vitales por el camino, también lo es que tenemos que hacer mucho más que el Barça para ganar una maldita Liga.
El sorteo de Champions fue magnánimo con nosotros, ya que el Wolfsburgo, octavo en la Bundesliga, no parece un rival (a priori) potente. Es un equipo serio a la contra y tienen como jugador referencia al joven alemán Draxler, pero las individualidades de las que disponemos pueden desequilibrar un partido en cualquier momento y la experiencia en esta competición es una ventaja determinante. Si están concentrados en modo Champions League, no debería suponer un problema pasar. En los otros cruces veo favoritos para acceder a las semifinales a PSG, Bayern de Münich y Barcelona. El Bayern es el que más fácil lo tiene ante el Benfica, pueden sentenciar la eliminatoria en la ida. El Barcelona lo tendrá algo más dificil contra el Atlético, pero le veo claro favorito por la falta de gol rojiblanca. El PSG - Manchester City se antojaba como una eliminatoria igualada, aunque pienso que el conjunto parisino se va a deshacer de los citizens sin problemas. El City es parecido en cierto modo al Madrid, grandes jugadores individualmente que no forman un equipo (y de menor nivel que los blancos). El factor de un jugador como Di María inclina la balanza del lado francés.
En cuanto a la construcción de un proyecto para el futuro Real Madrid, Florentino debe darle plenos poderes y confianza a largo plazo a Zidane, para poder definir los jugadores que necesita y los que no cuentan para su estilo de juego. La planificación deportiva es tan importante como la económica, y eso se lo tiene que meter en la cabeza nuestro presidente. Aparte el Madrid tiene que recuperar la identidad del club. La garra y la cantera han sido siempre nuestros símbolos. La gente que siente el escudo en el pecho es fundamental, para contagiar al resto ese sentimiento y espíritu madridista. Soy de la opinión que cuantas más figuras se fiche, más difícil es montar un verdadero equipo. Debe haber un par de jugadores de gran calidad que puedan desatascar un partido, pero el resto deben trabajar y sacrificarse por el equipo. El problema aquí es que hay demasiadas 'estrellitas'. Más Casemiros y menos Cristianos. Hay futbolistas que no han dado el rendimiento deportivo que este club demanda. Algunos de ellos, todavía se espera que den algo más los pocos partidos que restan esta temporada, antes de poder aclarar su futuro.
Isco era de buen gusto, pero su actitud pasiva me ha hecho cambiar de opinión y le vendería si llegara una buena oferta. No descartaría que fichásemos a Pogba a cambio de Isco y la renuncia de recompra de Morata. Aunque yo me quedaría con el delantero madrileño, ya que es joven, de la casa, tiene cuerpo y maneras de buen delantero, además le queda mucho por evolucionar. James también dependerá de las ofertas que lleguen, aunque tengo la impresión de que se quedará un año más. Me desharía de CR7 y quizás Benzema, uno por el final de su carrera y prepotencia; el otro por irregularidad durante las temporadas que ha estado aquí. A cambio ficharía sin dudar a Aubameyang, goleador del Dortmund (madridista confeso), y a Paulo Dybala, mediapunta argentino de 22 años de la Juventus, que está llamado a ser el mejor en unos años, el chico tiene algo especial. Traería a Kanté, medio defensivo del Leicester, líder y revelación de la Premier inglesa. Lo más parecido que he visto a Makelele. La necesidad de un lateral zurdo y un central se hace patente, por lo que Wendell del Leverkusen y Laporte del Bilbao serían buenas opciones. Esos retoques más los canteranos y jóvenes (Lucas, Jesé, Carvajal, Asensio, Ödegaard, Mayoral, Vallejo...) nos pueden dar grandes alegrías en el futuro.
martes, 1 de marzo de 2016
Orgullo propio
La situación del Real Madrid, se ha tornado gris y dubitativa tras los primeros partidos con Zidane al frente del banquillo. Una ola de desánimo ahoga a la afición. Ni siquiera llegan los resultados, que otras veces sirvieron para curar heridas. Sólo eran eso, remiendos y parches para tapar la realidad de un equipo, que se le puede definir de cualquier manera, excepto precisamente 'equipo'. Estos jugadores no merecen tal apelativo. Cristiano Ronaldo ya se ha encargado en hacernos ver, que lo que allí dentro hay, no es un conjunto de personas que trabajan al unísono por un objetivo común. En primer lugar mencionó, con su tono prepotente característico, que no le hacía falta besitos y abrazitos con sus compañeros, ni cenar en sus casas (en referencia a la amistad entre Messi, Suárez y Neymar), ya que él ganó la Champions con el Manchester United sin apenas hablar con algunos de sus compañeros por entonces. No es fundamental, pero el buen rollo hace que el trabajo fluya y mejore al sentirse arropado y cómodo. Aunque más sangrante fue infravalorar a sus compañeros en las declaraciones tras el partido contra el Atlético. Mal tipo.
La ausencia de orgullo propio es alarmante en algunos futbolistas blancos. No hay ni uno solo que quiera soltar un par de gritos, poner orden y echarle coraje; dar ejemplo para que el resto le sigan y se contagien de esa voluntad férrea. Una virtud que llevaba marcada a fuego en la piel cada jugador madridista que pisaba el césped de un campo de fútbol. Esa raza que nos distinguía se extinguió fichando estrellas a cualquier precio, hombres que creen ser más grandes que este mítico club. La voracidad de luchar por conseguir títulos se desvanece cuanto más endiosados están. Toda esta tormenta se veía venir de lejos. Ahora recuerdo como el año del doblete de Champions y Copa del Rey, tiraron la Liga de mala manera. Toda esa temporada nos quejábamos del juego y a pesar de ir superando baches, ese Madrid no convencía a nadie. Voy a decir lo mismo, a ver si suena la flauta. Porque la única esperanza que albergo es la pura suerte, ya sea de emparejamientos fáciles en Champions, en forma de lesión rival o acción arbitral polémica para pasar rondas. No nos engañemos, esto tiene mala pinta.
Es sencillo echar mierda a Florentino, por lo que voy a unirme a la causa. Su parte de culpa tiene el presidente por gestionar el club como una empresa. En la faceta financiera se mueve a las mil maravillas, el gran problema es que le gusta meter las narices en la parcela deportiva, más de lo que debiera. Cuando acomete grandes contrataciones (e inimaginables, hasta que él llegó) todos los madridistas nos deshacemos en elogios hacía él. Sin embargo, no puedo evitar pensar en que la sección de baloncesto, que tan eficazmente está funcionando, gana títulos, mientras que la de fútbol es un constante despropósito. La diferencia es que en la de basket deja dirigir. Como secretario técnico Alberto Herreros, excelente ex-jugador blanco y de entrenador Pablo Laso, también ex-jugador del club. Pues estos señores hacen y deshacen con un proyecto común en mente, luchan, ganan, divierten y forman un gran grupo, el cual posee un buen puñado de jugadores españoles que sienten la camiseta. Cosa que en el fútbol no sucede, porque Florentino mete la zarpa muy a menudo y donde no hay director deportivo, y cuando lo hubo tampoco pintó nada. ¿Será ésta la definitiva para que aprenda y se centre sólo en la parcela económica? Poca confianza queda ya.
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