martes, 16 de diciembre de 2014

Desmontando a Bale


Hace 1 año y 4 meses que Gareth Bale se unió a las filas del Real Madrid, principalmente para cumplir su sueño de jugar en el equipo favorito de su infancia y por supuesto ganar la mayor cantidad de títulos enfundando la camiseta madridista. La temporada pasada llegó con la vitola de las lesiones y la falta de ritmo por no haber realizado la pretemporada, y finalmente la acabó con muy buenos números y dos goles decisivos para alcanzar la Copa del Rey y la Champions League. Bien es cierto, que cualquier atacante titular del Real Madrid con algo de nivel luciría unas estadísticas notables, mejores que la mayoría, porque es un equipo que tiene muchas oportunidades de gol, además posesión y la compañía de futbolistas de categoría. Por lo que a mí respecta, su temporada estuvo bien, por encima de correcta para tratarse del primer año como blanco.

Su amigo Luka Modric, que realizó el mismo camino un año antes desde White Hart Lane hasta el Bernabéu, se ha adaptado a la perfección al juego madridista. La adaptación se produjo ya en la segunda vuelta de Liga en su primera temporada. Al galés le está costando algo más recorrer ese camino para llegar a compenetrarse con el resto. Los espacios que dejan los equipos en la Premier League inglesa no los suele tener aquí en España, a no ser que se produzca una jugada de contragolpe donde sí pone de manifiesto sus increíbles virtudes. Cuando un equipo deja esos huecos y permite jugar sin cerrarse, el de Cardiff es una bala sorteando rivales con una facilidad pasmosa (ni Cristiano tiene tanta capacidad). Sin embargo, cada vez hay menos contendientes que dejen jugar, y previendo el potencial de este Madrid, se echan atrás y juntan líneas esperando cazar algún balón suelto para correr raudos hacia la portería. Esto termina por asfixiar a Bale, que no posee ni la técnica de Isco, ni el temple de Kroos con la pelota. Parece un jugador hecho para citas importantes donde los equipos juegan de tú a tú y él pueda sacar todo su potencial echándole la pelota al espacio y no con el balón al pie; lástima que partidos así sólo haya 4 o 5 durante la temporada.

No me gusta parafrasear a Pep Guardiola, me resulta algo déspota y con aires de falsedad, para este único caso su definición de 'atletas' a los jugadores del Madrid cuando resultó vapuleado en la eliminatoria con el Bayern, le viene a Gareth como anillo al dedo. Se pierde en el campo no guardando su posición, la continua pérdida de balones desespera al más paciente de los aficionados y sus ayudas defensivas son cero; habiendo comenzado su carrera profesional como lateral izquierdo me parece un asunto muy grave. Realmente no sé si su participación en el campo tiene más ventajas o inconvenientes. En ciertos momentos te crea un gol de la nada y en otros influye negativamente en un buen puñado de jugadas que podrían acabar en la red pero se van al limbo por su culpa. Teniendo a jugadores de la talla de Jesé y esperando a que se recuperen de sendas lesiones James y Modric, no quiero ni pensar que a Ancelotti se le ocurra sentar a Isco o cualquiera de los mencionados en lugar del británico.

Quiero creer que Gareth tiene un puesto en este Madrid para brillar y donde sea eficaz con sus galopadas. Seguro estoy de que la banda derecha no es el sitio, por lo que he podido apreciar, la izquierda es donde mejor se desenvuelve y donde triunfó con el Tottenham. Durante algunos minutos de algunos partidos Cristiano se ha movido a la derecha y sobre todo al centro para dejarle a él que corra en la banda de su pierna natural. Y ahí es donde se le ve más suelto con el balón y dañino. Incluso de segunda punta o de delantero, sacando provecho de su envergadura, provocaría mejores acciones de peligro que en el flanco derecho. Por ahora, el entrenador parece lastrado por la ubicación favorita de CR7, la izquierda. A pesar de ello, hay que tener en cuenta el buen funcionamiento del conjunto y Cristiano es eficiente en todo el frente de ataque, mientras que Bale resulta que no tanto. De todos modos, además de gran atleta, también se ha visto que es un gran jugador de fútbol. Esperemos el retorno del 'Expreso de Cardiff'.

5 comentarios:

  1. Vamos a ver, es evidente que Bale no es santo de tu devoción. Ya el mismo título del artículo: “Desmontando a Bale” lo sugiere; da pie a entender que Bale es, de alguna manera, una especie de artefacto, de “constructo”, que diría un fino, que hay que desmontar. Bale es un atleta, por supuesto, pero es un futbolista-atleta, poseedor de una calidad técnica fantástica. ¿Acaso Cristiano no es un atleta fabuloso? ¿No pierde balones con frecuencia el portugués? ¿Es que no los ha perdido Benzema y los sigue perdiendo ahora que está en su mejor momento? Dentro de muchos años, los futuros madridistas podrán contemplar la fantástica internada culminada en gol en la final de la Copa del Rey ante nuestro gran enemigo el Barcelona, y el nombre de Bale quedará en su memoria, al igual que los madridistas de ahora conservan en la suya la volea de Zidane, o se les alegran las pajarillas a los más veteranos al volver a ver el de Puskas en la final de Glasgow. Me puedo equivocar porque no tengo poder de adivinación, pero no creo, ni por asomo, que Isco o Jesé (jugadores valiosos) en un futuro pasen a formar parte del gotha madridista, junto a los Molowny, Di Stefano, Puskas, Gento, Amancio, Zidane, Ronaldo (el gordo), Cristiano, que son los que primero me vienen en este momento a la memoria. Desde luego (por si alguien lo piensa con esa manía de ahora de las estadísticas) Raúl ni de coña. Sin embargo, si la suerte le acompaña, Bale tiene cualidades para ingresar en ese selecto club blanco. Y no me cansaré en insistir en que no es lo mismo jugar en el centro del campo que en punta. Beckembauer o Schuster, por poner dos ejemplos eminentes, juegan en posiciones más cómodas que un Hugo Sánchez o un Kempes. Consecuentemente, no hay comparación posible entre centrocampistas y delanteros puros. Para terminar, de los grandes jugadores nunca se dice que no se adapta al juego del equipo. Un jugador estrella podrá estar bien, muy bien, mal o regular en un partido, pero no se dirá nunca que “no se adapta al equipo”, porque de él siempre se espera esa jugada decisiva.

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  2. Cristiano, por ejemplo, es verdad que pierde balones, pero influye bastante más en el juego y se asocia más con los compañeros que Bale. A mí el galés me encantaba, le veía un CR7 en potencia, para cuando éste se retirara tomar el testigo. Pero esta temporada me está decepcionando en muchos partidos. Puede que recupere la senda de sentirse importante y dar todo lo que tiene dentro. De momento no le veo así, y ha habido muchos grandes jugadores que se han diluido en el Madrid. Además Florentino con los fichajes no espera a nadie, y si Jesé, Asensio o un jugador como Reus puede tirar la puerta abajo y hacerlo mejor, no creo que lloremos por Bale.

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  3. Si es Florentino el que decide quien se queda y quien se va, mal andamos. SI, el que según Butragueño, es un "ser superior", mutila el sagrado nombre de Estadio Santiago Bernabéu para cambiarlo por el de Abü-Dhabï y se permite eliminar la corona y la cruz de nuestro escudo, acabaremos pensando que nuestro presidente sabrá hacer negocios, pero mejorar la cuenta de resultados no es timbre de gloria. Si hasta nuestro querido himno, el de las "mocitas madrileñas", lo ha borrado, como hace dos días denunciaba en un magnífico artículo de la tercera de ABC el catedrático Serafín Fanjul. En definitiva, a los madridistas de pro no nos quedará otra salida que darle al "ser superior" un toque de atención..

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    1. Para mantenernos como el club más rico y con mayores aspiraciones de conseguir a los mejores jugadores del mundo, hay que realizar ciertos sacrificios. Si no fuera por Florentino el Madrid no tendría tal potencial ni las cuentas tan saneadas. Todavía tengo en mi memoria presidentes que cogían dinero de la caja para echar una partida de cartas y alguno que amañaba los votos. Yo no viví la etapa de don Santiago Bernabéu, pero para mí y mucha gente Florentino es un digno heredero. Este blog se refiere a él como homenaje.

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  4. Hay que colocar al presidente en su justo lugar, y a sus enemigos en el que realmente les corresponda. El retrato desapasionado y objetivo de sus dos mandatos con sus aciertos y sus errores (que los ha tenido y no pequeños) debe guiarnos a la hora de valorar su gestión. Pero hay cosas que no se deben tocar: nuestra bandera, nuestros colores, nuestros símbolos, la memoria de nuestros fundadores, nada de eso está en venta,

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