lunes, 13 de abril de 2015
A cara de perro
A nadie se le escapa que el partido ante el Atlético de Madrid será un partido de hombres, donde se verá si este Real Madrid puede aspirar a cotas más altas en esta recta final de temporada. Entre Supercopa de España, Liga y Copa del Rey, el conjunto colchonero nos ha mojado la oreja hasta en seis ocasiones seguidas, en las que no hemos podido sacar ni una mísera victoria. Ahora recuerdo con gracia contenida, que antes de que el Atleti cogiera cierto nivel estos dos últimos años, no lograron una victoria contra el Madrid en 15 años, que se dice pronto. Prácticamente coincide en el tiempo con la llegada al club rojiblanco como entrenador del 'Cholo' Simeone, el cual les ha impregnado de un espíritu combativo y una garra a la que nosotros no llegamos ni por asomo. Ancelotti es un técnico más bien de mano blanda; deja a los jugadores que estén cómodos y que campen a su antojo por el vestuario. Es necesario algo de motivación para estos futbolistas que lo tienen todo y que saben que son de los mejores del mundo. Aparte de meterles tensión para evitar la relajación, que inevitablemente desembocará en lamento y un prematuro pensamiento en un mercado de fichajes que se nos puede hacer eterno. La cuestión es si realmente este grupo puede repetir las actuaciones del pasado año. Confío en que así sea, porque intuimos que si están unidos pueden conseguir lo que se propongan.
Me surgen muchas más dudas desde la parcela técnica, porque sé que los jugadores tienen calidad de sobra, pero el entrenador no modifica la táctica ni la colocación del esquema. La única función que realiza con éxito es mantener a sus pupilos con un buen rollo en el vestuario que no desestabilice a nadie (excepto a los suplentes por supuesto). Por eso me pregunto si Ancelotti no será más el psicólogo del equipo que el míster. Encomendémonos a Dios o a la virgen o a quien haga falta para que les dé cuatro voces y salgan al campo como auténticos leones de caza en el Serengeti. De lo contrario, en un par de jugadas aisladas nos colarán dos goles y acabaremos con cara de tontos una vez más. Quiero pensar que tras tanto revolcón, todos habrán aprendido la lección y salgan a vengar el orgullo herido, junten las líneas, se apoyen unos a otros y corran a la presión. Porque con la calidad de los blancos, el gol debe caer por su propio peso. Además hay que reconocer, que aunque el equipo rojiblanco nos haya cogido la medida, no son el mismo equipo que nos arroyó en el Calderón, han bajado el pistón y ahora se encuentran un par de peldaños por debajo del aspirante a ganar la Liga que se les presuponía al principio. En estos momentos es un conjunto peligroso, sin embargo los coloco a la altura de Valencia y Sevilla. Rivales que cuestan, pero se superan habitualmente.
El Real Madrid debe vencer, ya no hay excusas de lesiones porque Modric y James ya han vuelto al once titular. El menudo jugador croata es el director de orquesta que dirige la batuta del juego madridista con precisión y el joven colombiano ha vuelto especialmente entonado, precisamente cuando Isco empezaba a acusar el cansancio físico. Le vendrá bien a Carletto contar con un refresco desde el banquillo como el malagueño. En principio James será titular. Y es que faltando 9 partidos por lesión, el mediapunta cafetero ha ayudado al equipo con 13 goles y 13 asistencias, números que indican que es un jugador que aporta muchísimo y que su incidencia en el juego es total. Personalmente no le veía unas cualidades excelsas para ocupar la titularidad por delante de otros compañeros, pero estos dos últimos partidos se le ha visto impecable. No para de moverse para presionar y retrasar su posición cubriendo el hueco que deja el lateral cuando sube. Recupera una buena cantidad de balones gracias a su colocación y orden en la marca. Además posee una zurda exquisita con la que colgar al área se convierte en ocasión de gol segura. Y si a esto le sumamos el pase entre líneas y la llegada a gol, estamos hablando de un gran jugador que en su primer año está teniendo muy buenas actuaciones.
El plan para eliminar al Atleti y dejarle tirado en la cuneta es sencillo de decir, pero menos de realizar. Echarle los mismos cojones que ellos, juntar más las líneas y salir rápidos a contragolpear, con estas tres premisas nos bastaría. Ya no pido un juego bonito ni fluido, porque en un partido contra un conjunto que entrena el 'Cholo' eso es imposible, debido a que van a enfangar el encuentro con faltas y parones continuos. Me agarro a que en el momento de la verdad Cristiano, Bale, Modric, Ramos, Marcelo y compañía no deben decepcionar a las masas. Soy consciente de que será una eliminatoria complicada, a pesar de ello el Real Madrid huele sangre cuando suena el himno de la Champions. Es nuestro territorio.
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Después del Atlético de Madrid 0 – Real Marid 0, se ponen en evidencia algunos aspectos. El primero es que, de todas las formaciones que este club ha tenido a lo largo de su historia, la actual posee el raro honor de ofrecer el juego más marrullero y sucio de las últimas décadas. Los rojiblancos (que tienen una larga tradición de equipo leñero: Tinte, Verde, Grifa, Panadero Díaz, Ovejero, Arteche) pueden con toda razón presumir de haber practicado en muchos momentos de su trayectoria un fútbol de alta escuela. La famosa “delantera de seda” formada por Juncosa, Vidal, Silva, Campos y Escudero puede servir de ejemplo. Jugadores de extraordinaria calidad como el negro Ben Barek, Aparicio, Collar, Peiró, el campeón del mundo brasileño Vava, Mendoza, Pereira, Leivinha, Ufarte, Gárate, Dirceu, Futre, dieron días de gloria colchonera. Aquella final de la Copa de Europa, frente al Bayern de Munich, que tuvieron en el bolsillo y se les escapó a medio minuto del final, habla en favor de un conjunto que se paseaba por Europa practicando un fútbol de muchos quilates. Este Atleti del Cholo Simeone lleva el sello de la escuela Bilardo (pisáaalo, matáaalo), cuya consigna es: permite que pase el balón o el contrario, pero nunca ambas cosas. En el primer tiempo del partido del martes, no hubo más equipo que el blanco, pero no supo aprovechar su absoluta superioridad. Confiemos en que, en la vuelta, dejaremos en la cuneta a este Atleti ramplón y tramposo.
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