lunes, 11 de mayo de 2015
Todo a una carta
Encaramos un partido vital para acceder a la final de la Champions League y soñar con la posibilidad de ser el único equipo en repetir título por segundo año consecutivo. Para cada uno de los madridistas que poblan este planeta, ese encuentro se puede convertir en el último donde el club pelee por conseguir un título grande esta temporada. La Liga tiene al Barcelona como campeón virtual, sólo a falta de la puntilla. La Copa del Rey, salvo milagro divino, también será suya. No es por desmerecer al Athletic de Bilbao, pero no apostaría ni un euro a la victoria de 'los leones', con una discreta campaña y en feudo azulgrana, me atrevería a decir que será una victoria cómoda para los culés. Con el doblete del Barça enfriándose en la nevera, esperando a ser descorchado y el pase a la final de Berlín en la mano, sólo puedo decir que tenemos una ocasión única de chafar su exitosa temporada con un puñetazo llamado 'Undécima'.
Llegamos muy justos de fuerzas y de efectivos, quizás en una hipotética final se puedan juntar Kroos, Modric, James e Isco, el mejor centro del campo del mundo en mi opinión. Pero ya llegará Ancelotti para destrozar nuestras ilusiones y colocar a Bale arriba en la derecha. Horrible la actuación del galés esta campaña, no tiene incidencia ninguna en el juego. Al principio de Liga comenzó participando y destacando algún partido, sin embargo la posición inversa en el terreno de juego ha acabado por minarle la moral, castrando sus enormes cualidades futbolísticas. Error del entrenador a todas luces. Ya que no quiere reubicarle, debería sentarle; para ser un revulsivo en la segunda parte. Si Gareth continúa en esta situación, los pitos del Bernabéu le hundirán aún más, por lo que yo propondría una posible salida del club. Debido a que Cristiano es indiscutible para muchos y ocupan la misma demarcación.
Aunque también tengo doble ración de críticas para el de Madeira, el cual ha bajado su nivel de manera ostensible. Coincidiendo en el tiempo, casualmente o no, con la ruptura con la modelo rusa Irina Shayk y la consecución de su tercer Balón de Oro. Es lamentable el número de oportunidades desperdiciadas en los tiros de falta del luso, prácticamente todas fuera o a la barrera. El propio Bale es un lanzador excelso, James tiene un guante que recuerda a las bananas que chutaba Beckham, inclusive Toni Kroos ejecuta misiles teledirigidos a la red. Pero con CR7 ahí en el campo, la mayoría son suyas y nadie es capaz de hacérselo ver. Fuera del área no se mueve con soltura con el balón controlado, últimamente le veo torpe y perdiendo el cuero a menudo. Le mantendría en el equipo sólo de delantero centro al uso, lo que es un 9 rematador de toda la vida. Eso se le da de lujo y cumple a la perfección gracias a su hambre de gol y su capacidad física.
Aparte está el eterno asunto Casillas, del cual cada vez más gente se empieza ya a dar cuenta que no es el que era. He escuchado a más aficionados y periodistas bajarse del carro. Están viendo que no pueden defender lo indefendible y obvio. Casillas es un portero sin confianza y la pérdida de reflejos está mostrando sus muchos defectos. Él sigue empeñado en pensar que está entre los mejores, cuando la realidad es que canta más que el sobaco de un albañil en pleno mes de Agosto. Raúl González se fue de forma digna como un señor y aceptó que ya no estaba en plenitud para jugar en el Real Madrid. Casillas, en vez de salir con la cabeza bien alta, se va marchará con el olor que desprende un cadáver putrefacto de ex-portero y la afición malhumorada por agarrarse a la titularidad, haciéndonos perder varios puntos por sus errores. Otros también tienen la culpa de esta temporada, entre ellos el técnico, pero un portero es mucho más determinante que un jugador de campo. Su papel se asemeja a la pieza del rey en el ajedrez, una vez le tienen en 'jaque mate' se acabó la partida.
Dimos una imagen corajuda y de testiculina ante el Valencia. Aunque no nos bastó para nuestro objetivo de continuar batallando el campeonato doméstico; los fallos del meta y la defensa nos privaron de ello. No sé si el miércoles será suficiente con el arrojo para eliminar a la Juventus, porque estamos bastante faltos de control del juego y fluidez en el pase. Una vez en la final berlinesa del 6 de Junio, puede lanzarse una moneda al aire. Lo suyo es plantarse allí para darlo absolutamente todo. Porque incluso en los peores momentos, no hay que olvidar que somos el Real Madrid.
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Hay un momento en la vida de todo equipo en que su prestigio, su verdadero nivel desde el punto de vista histórico se pone en juego. Si, como todo, los grandes equipos también mueren y permanecen en la memoria de los que asistieron a sus triunfos las míticas alineaciones, está por demostrar que este magnífico equipo que es el Real Madrid actual, es capaz de alcanzar la cúspide. Tengo la sospecha de que los madridistas no confían en su equipo, más allá de si a Casillas habría que sentarlo, de si notamos la ausencia de Modric, o de la supuesta pasividad de un jugador de portentoso como Bale. Pensemos por un momento en que eliminamos a la Juventus y nos merendamos al Barcelona en la final: ¿a que tocaríamos el cielo con las manos y no nos acordaríamos para nada de falsas leyendas como Raúl?
ResponderEliminarRaúl siempre estará entre los grandes jugadores de la historia madridista, eso ni nada ni nadie lo podrá cambiar.
EliminarSaludos.
Dicho con todo respeto, y sin pretender hacer arqueología, todo seguidor tiene derecho a hacer juicios de valor señalando los que a su juicio son los grandes jugadores de la historia (madridista o de otro club) pero sólo podrá juzgar dentro del marco de lo que ha podido ver en su vida. Si ahora preguntásemos a un chico de dieciséis años cual es su lista de los mejores jugadores de la historia, nos daría su opinión dentro del marco de lo que él ha visto, que abarcaría un período de sólo ocho o diez años. Me atrevo a afirmar que nadie con más de cincuenta años daría el nombre de Raúl en una supuesta lista de grandes jugadores de la historia madridista. De la misma forma, un culé de treinta o cuarenta años se permite el atrevimiento de decir que Messi es el mejor jugador de la historia del fútbol, y se queda tan ancho.
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