jueves, 12 de marzo de 2015

Caída al inframundo


Lamentable y rídículo. Esos eran los adjetivos que venían a mi atribulada cabeza, tras ver el estrepitoso naufragio de nuestro equipo ante el Schalke 04. Sólo con ver las estadísticas de los kilómetros recorridos por el conjunto alemán y los del Madrid, se me cae el alma a los pies. Una falta de ganas e intensidad preocupantes. No veía un partido tan vergonzante en nuestro feudo desde hace bastantes años. Que te meta un baño el Barça o el Bayern de Münich, se puede llegar a entender debido a que son clubes de gran nivel. Pero el Schalke, quinto en la Bundesliga, lucharía aquí por meterse en Europa League. El Valencia, Villarreal o Sevilla a éstos se los comen. Lo dicho, espectáculo bochornoso que desanima hasta al madridista más optimista y alegre. Fiasco.

Nos clavaron 4 goles en nuestro propio estadio gracias a la actuación defensiva general de todo el grupo. Eso sí, al César lo que es del César, ya que los 3 primeros fueron cantadas clamorosas de Casillas. Empieza a ser costumbre verle hacer la estatua o despejar balones al centro dejándolos muertos a los pies del delantero que llega a remachar. Y para colmo, por una vez que se le ocurre despejar a un lado, se le cuela el balón dentro; hablo del primer gol, donde sus manos inseguras de mantequilla se doblaron ante un tiro plano. Cierto es que hacia el final salvó otras dos, pero a todos los aficionados defensores del ex- santo les pregunto, ¿no es su trabajo detener balones para que no lleguen a la red? Además, cualquier portero normal hubiera hecho mejor papel que el mostoleño, hay que tener en cuenta que esto es el Real Madrid, donde juegan los mejores jugadores del mundo. No entiendo que hacen señores como Casillas, Coentrao, Khedira, Arbeloa e Illarramendi en este equipo.

Imagen patética la ofrecida ante los fieles blancos, que obsequiaron a los jugadores con una sonora pitada,e incluso se podían atisbar algunos pañuelos. Se han dado ya varias oportunidades y seguimos cometiendo los mismos errores. Si es un tema físico y por falta de planificación, la culpa se la lleva el míster. Carletto, un hombre terco como pocos, sigue confiando en el mismo sistema y anunciando previamente la alineación en cada partido. Que falta de responsabilidad técnica y táctica un tipo que no modifica absolutamente nada, sentado en el banco viendo como se la pegan una y otra vez. Por si fuera poco, este señor italiano se está cargando a Gareth Bale, un pedazo de jugador que ya no sabe como moverse allí escorado a la banda y chutando un balón con la pierna diestra, intentando que se pueda asemejar algo a un centro. Es totalmente contra natura verle desenvolverse en el flanco derecho. Un asesinato futbolístico en toda regla.

El resto de integrantes del conjunto blanco ni les menciono, salvo Cristiano, que tuvo un ataque de rabia exacerbada. Algo de eso que muchos carecen, orgullo propio y cojones. El futuro no pinta nada halagüeño si estamos a estas alturas así de devastados. Se avecina el partido del Camp Nou, un posible match ball para Ancelotti. Digo yo, si los jugadores quieren tanto a este entrenador que no les exige como el anterior, ¿por qué no luchan a muerte para poder mantenerle en el cargo? Está en sus manos y en las del propio Carlo, que debería buscar una solución rápida. Los huecos en el centro del campo, la separación entre líneas, la falta de presión y ausencia de ayudas de los de arriba son los principales problemas a subsanar. El 4-4-2 es obligado.

He escrito estas líneas en frío, porque si hubiera sido recien terminado el partido, podrían haber llegado a herir sensibilidades. Un cabreo mayúsculo, todavía permanente, se ha apoderado de toda persona que ame este club con todo su corazón. No merece la pena pensarlo mucho, sólo seguir adelante. Que podamos levantar el vuelo sólo depende de ellos, como el ave fénix que resurge de sus cenizas. La ilusión madridista ha recibido una bofetada, sin embargo nadie nos la quita... sigue intacta.

1 comentario:

  1. Cuando se está en la cima, más dura es la caída. Carlo Ancelotti dispone de una semana para reunir los cascotes del derrumbamiento, reconstruir los muros de nuestra fortaleza y, hacer que los jugadores recobren la confianza. Como ya dije, "cuando yunque, yunque, y cuando martillo, martillo". El fútbol, no lo olvidemos es un estado de ánimo. Los tristes y los inseguros deben quedar descartados.

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