miércoles, 30 de diciembre de 2015
Valle de espinas
Benítez tiene preparado el patíbulo, la soga le espera mientras el verdugo se frota las manos mirando la horca. Parece cantada su destitución, y más cuando su destino depende de unos cuantos jugadores con mucho peso en el plantel y muy poca ética de trabajo. Cierto es que este entrenador no ha impuesto su idea y eso ayudará a cerrar su historia en el Real Madrid, pero más cierto es, que si la hubiera impuesto tampoco su duración en el cargo iba a ser mayor. Hay ciertos jugadores que se han asentado como si el Real Madrid fuera su cortijo particular, puede que Florentino haya caído en el mismo error de mimar a los futbolistas como si de hijos se tratara. Esto es un club de fútbol y hay fallos que no se deben cometer dos veces. Siento decirlo, sin embargo ahora mismo la única forma de parar esta sangría de desidia y malas caras es echar al míster, porque no se puede echar a 5, 6, 7... o 23 jugadores de un plumazo. Aunque tras ver el esperpento de partido del otro día contra el Rayo Vallecano, por ganas no será. No se puede jugar con más apatía y menos corazón en un campo de juego, es más, sentí vergüenza de que el equipo blanco fuera el mío. Puedo tolerar falta de juego, pero nunca falta de actitud y sacrificio.
Mientras que Rafa Benítez continúe como entrenador, lo haga mal o bien en su parcela, que es la de entrenar y dirigir, sus pupilos no darán todo lo que llevan dentro. Esta situación tan lamentable y escandalosa en un profesional de este deporte hacen que crea que Floren no manda en el Madrid, sino que los únicos que llevan la batuta son los jugadores. No sé si el presidente se habrá cansado de tal pulso o ya lo perdió hace tiempo. Si yo fuera él y viera que el control del vestuario lo tienen ellos en vez de mi entrenador, lo que haría sería vender al par de jugadores que lideran esta rebelión; que a mi parecer son Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos. Cortar la cabeza a la víbora, que ya el cuerpo dejará de menearse. El nivel de estos dos es penoso, envenenando al resto del grupo en contra del técnico que no les parezca y con el que no se sientan cómodos para sus intereses. Repugnante y deleznable. Recuperar el timón de este barco es una tarea ardua y complicada, además dolería a muchos madridistas ciegos que pedirían la dimisión de Florentino de inmediato. Existe muchísima gente que no se percata de que este tipo de cosas son necesarias para poder avanzar.
Sé que lo que aquí expreso no pasará y también sé, a mi pesar, que lo pagaremos caro durante unos cuantos años más. Como sucedió en el Barcelona tiempo atrás, Ronaldinho y Deco ,manejaban ese vestuario a su antojo, y llegó 'el filósofo' Guardiola y les dio boleto en cuanto supo de que iba el asunto. A partir de ahí todo la plantilla supo quien mandaba, y ese golpe de autoridad les ha dado años de títulos. La podredumbre y el hedor que desprende ahora mismo el equipo que tanto amo, podría tener una vía de escape transitoria y salvar los muebles esta temporada. La solución más sencilla y a la vez más arriesgada, darle el poder del banquillo a Zinedne Zidane, nuestro héroe de 'La Novena'. No tiene experiencia suficiente, pero tiene el respeto y beneplácito de los jugadores, que visto lo visto, ya es bastante en estos tiempos que corren. Si encima el galo sitúa las piezas como debe sobre el tablero y no se arruga sentando a quien no funcione, me tendría ganado de por vida. Muchas dudas se ciernen sobre él, inclusive las del presidente, que no quiere quemarle antes de tiempo. Pero mejor éste que ninguno, que es precisamente el caso que le hacen sus hombres a Benítez.
Espero que dejen trabajar a un entrenador durante varios años y con un proyecto definido en mente. Lo peor es que no veo una solución mejor para el entuerto en el que nos encontramos sumidos. Donde la gestión empresarial está por encima de la deportiva, jugadores indispensables en el terreno de juego como lo fue Di María, no se les renueva por no tener imagen suficiente para aportar buenos contratos de publicidad. Por el contrario, renovamos a Ramos por no provocar un cisma en la mayoría de la afición, con un rendimiento en conjunto bastante pobre. Mientras siga habiendo titulares por decreto y no por trabajo, seguiremos estancados. Se ganará algún título suelto, por la calidad de los jugadores, se alinearán los astros alguna vez, pero si no hay unas bases sólidas y una idea de fútbol y compromiso, vamos a la deriva con rumbo incierto. Es cuestión de tiempo que todo se desbarate, veremos como continúa esta historia convertida en un valle de espinas, en el que cualquier movimiento puede hacer que te pinches.
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Estoy de acuerdo con gran parte de lo que se dice en “Valle de espinas”. Esta réplica va a ser de objeciones a tu interpretación de la crisis por la que atraviesa nuestro amado Real Madrid, Para explicar el serio problema que nos aflige, comienzas hablando de “víctima” y “verdugos”. Según tu planteamiento, la víctima es Benítez, y verdugos, los conspiradores/jugadores. Hay que tener cuidado con las teorías conspiranóicas, porque es más que probable que la situación actual sea fruto de una reacción bastante más sencilla y comprensible; su nombre es: autogestión. En mi modesta opinión, creo que Benítez es víctima de su propia incompetencia. Me voy a explicar partiendo de dos hechos evidentes: 1º) Un grupo mayoritario de jugadores han sufrido una notable merma en su rendimiento. A brote pronto: Kroos, Sergio Ramos, Cristiano, Isco, Modric, James, Varane, y no sigo, aunque hay más nombres. 2º) Un dictamen clamoroso de toda la afición es que “hay individualidades, pero no hay equipo”. No es la primera vez que esto sucede en el Madrid (los viejos seguidores preferimos referirnos a nuestro equipo como El Madrid y no como el Real Madrid). No hace falta tirar de hemerotecas para que salgan inmediatamente los nombres de Miguel Muñoz o Luis Molowny como ejemplos de “laissez faire”, entrenadores, ambos, que cosecharon grandes éxitos. De Miguel Muñoz es célebre lo que solía decir en el descanso a sus jugadores: “no olvidéis que ahora, en el segundo tiempo cambiamos de campo y tenéis que meter los goles en la que era nuestra portería en el primer tiempo” De anteriores y posteriores épocas, se podría señalar a unos cuantos más. En la actualidad, valga como ejemplo de autoritarismo dentro del césped, fijando con quien quiere jugar y con quien no, sometiendo el criterio del entrenador al suyo, el caso de Leo Messi. ¿Acaso alguien cree que aquel monstruo del fútbol, llamado Alfredo Di Stéfano, -extraordinario futbolista donde los haya, y esquinado tipo, desagradable como él sólo- no ejercía una absoluta dictadura al margen del entrenador de turno? Pero, los éxitos todo lo tapan. Tanto el Madrid como el Barcelona han tenido como entrenadores a auténticos “vendedores de humo”. Hierro y Raúl fungieron de consejeros de entrenadores. En el caso de este último, fue, sin ir más lejos, el tapón que impidió la vuelta de jugadores importantes como Samuel Etoo. Se sabe que hubo más de un entrenador que lo primero que hizo, a su llegada a Madrid, fue comer con Raúl. A Luis Aragonés, que sabía un rato largo de fútbol, de figuras sobrevaloradas, y no se casaba con nadie, Raúl no le podía engañar, lo sacó de la selección sin mayores miramientos. Xavi Hernández, mal compañero y con la prensa comprada, es otro ejemplo de jugador sobrevalorado. Volvamos al presente. La jugada del tercer gol al Rayo, producto del absolutamente maravilloso pase de Bale a Lucas Vázquez y el perfecto control de éste, tuvo como consecuencia unos abrazos plenos de sincera alegría y entusiasmo, primero de los protagonistas de la jugada y después del resto de los compañeros, y este entusiasmo y esta alegría hablan de unión y “buen rollo” entre los jugadores y desdicen la teoría de que la plantilla está envenenada por los líderes de una supuesta conjura.
ResponderEliminarCorrijo. Dije "la jugada del tercer gol al Rayo" en lugar de la jugada del tercer gol a la Real Sociedad... Sorry
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